Ir al contenido
Versisognanti

Cartas nunca enviadas

Las cartas sin enviar flotan lentas en el bolsillo del tiempo.
Cada hoja es una pequeña perla enhebrada en el hilo de las horas.
Permanecen suspendidas entre polvo de voces y luces del día.
La memoria las acaricia y desfila perlas a lo largo del hilo del tiempo.
Palabras no dichas, risas no enviadas, silencios que pesan.
El hilo se estira, lento, entre ayer y mañana.
Y sin embargo, la tarde enciende una pequeña constelación de gemas invisibles.
Cada perla promete lo que no fue escrito, sino recordado.
Así la memoria custodia la incompletitud, un collar que respira.

Más poemas