El aliento invisible de la casa acaricia los muros como manos de viento bordando recuerdos en el tejido del suspiro y deja huellas de hogar en el aire Las cortinas susurran con el soplo de la tarde cada mueble respira, custodia un nombre hilos de luz entrelazan fotos y sueños el suelo cuenta quién ha pasado por aquí Cuando el día calla, la casa queda ligera la memoria se alarga como vela sobre el mar y el viento, tejedor, borda cosas olvidadas poniendo en cada rincón un recuerdo que perdura