Aliento de noche
La noche calienta el aliento, lento y ciego,
y en las grietas del día siembra árboles secretos.
Raíces de quietud se deslizan entre luces difusas,
hojas de luna se encienden en la oscuridad que respira.
Al alba los troncos se rebelan contra el pavimento del tiempo,
crecen en silencio, rompiendo el miedo de la sombra.
Cada rama es un recuerdo que encuentra camino al nacer,
y el día, de repente, aprende a ser bosque.