Aliento de hierro
Yo soy una cerradura, hierro que retiene la noche.
La ciudad me atraviesa con el aliento del alba.
Cada llave danza, y el soplo entra o queda adentro.
Cuento pasos, alientos fijos en mi metal.
Quien entra trae viento nuevo, promesas y olores.
Quien queda enciende silencios y luces temblorosas.
Yo decido si dejar pasar o quedarse, según su corazón.
Así el aliento de la ciudad fluye a través de mí, guardián y testigo.