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Versisognanti

Zumbido entre cristales

Bajo los neones, el riel late, el metro duerme.
Un bosque dormido se apoya a escaparates brillantes.
Raíces de acero abrazan peatones que pasan; voces bajas.
El zumbido es el aliento de hojas mojadas por frío.
Las puertas se deslizan, ojos de insecto que vuelven al mundo.
Cada parada es savia que fluye por los tubos.
Las luces tiemblan como luciérnagas entre los carteles.
Un soplo áspero atraviesa los capilares de la ciudad.
El ruido suelta raíces contra el cemento, un mapa de sombras.
Los asientos son corteza donde descansa la gente.
Las voces se bajan, paños de terciopelo para los oídos.
El tiempo se enreda en una almohada de cristal.
Al llegar, el bosque se levanta, un aliento entre pasos.
El vagón se vacía como un claro bajo el sol naciente.
Nosotros, semillas de hierro, nos movemos entre vendedores y sueños.
La ciudad exhala lento, dejando aroma de lluvia y metal.

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