Tiempo Detenido
En el corazón de un bosque de rascacielos,
entre cables que cuelgan como ramas de acero,
un reloj de bolsillo yace pequeño e inmóvil,
testigo de un tiempo que se atreve a quedarse.
El tiempo se detiene en el aliento del mecanismo,
un soplo contenido que silencia la ciudad.
Las personas caminan con retraso sobre sí mismas,
mientras cristal y niebla se miran en silencio.
Las manecillas, quietas, huelen a latón y lluvia,
el polvo danza como nieve en verano.
Las calles parecen ríos sin ascenso,
y el aire retiene un aliento callado.
Quizás mañana el tiempo retomará su giro,
pero este instante queda grabado entre torres y alientos.
Una flor en el metal, alta como una promesa,
que no imaginamos, mas nunca se rompe jamás.