Entre el estruendo de un cielo en pedazos, la semilla susurra, desea lo infinito, nace bajo estrellas que en el vacío visten inmortalidad y se abre al misterio de un futuro jamás escrito. Cada gota de lluvia, promesa de vida eterna, roza sus raíces, perdura en el sueño, entre destellos de luces que desafían el tiempo, crece el deseo de estar más allá del límite, más allá del recuerdo.