Mapa del Silencio
El silencio aprende a cantar, lento como una tarde de invierno
y su voz golpea el muro de los ruidos apagados
los objetos olvidados se despiertan, presencias mudas
transformadas por ese canto en mapas de memoria.
Las llaves oxidadas abren pasillos de recuerdos ausentes
una taza agrietada indica la ruta de palabras perdidas
el reloj detenido marca el tiempo en que vuelvo a mí
la silla cruje, dejando claras huellas de melodía.
Cada objeto es una brújula que susurra quién soy
camino entre polvos aromáticos de tiempo y sueños
la voz, oculta, prueba pequeñas notas al vuelo
hasta que la garganta se abre como un instrumento hallado.
Así, siguiendo los mapas, encuentro mi voz dispersa
la habitación se vuelve mar y la casa su bahía
el silencio canta aún, pero ahora sirve a mí
y cada objeto, encontrado, es un camino hacia el hogar.