El latido lento, oculto en el fulgor, entre olas invisibles de un tiempo fugaz, siente el murmullo antiguo de las mareas, un ritmo silente que el corazón no se atreve a tocar. Surge en la negrura, sola y dispersa, entre sueños evaporados y recuerdos perdidos, su luz vaguea, cual suspiro olvidado, una caricia silenciosa en mar de nada.