Lenguaje del autobús
En la oscuridad, una cartera olvidada murmura silencio,
en bolsillos vacíos se enciende un mapa sin viaje.
Las ruedas respiran pasos que nadie jamás dio,
y el asiento cuenta luces que aún no han visto.
La botella vacía traduce el rumor de calles nunca recorridas,
la llave oxidada canta puertas que no existen,
una pluma rota dibuja itinerarios en el aire,
y el cristal frío refleja nombres de ciudades invisibles.
El autobús durmiente es narrador de viajes no hechos,
el lenguaje de los objetos sube por los pasillos del deseo,
cada mirada al ventanal es un billete para lo invisible,
y la oscuridad sigue siendo la estación donde nunca llegamos.