El cielo olvida brillar, suspira en sombra de terciopelo apagado, las estrellas se han ocultado en el vacío, dejando un susurro de nada. En el silencio que envuelve la tarde, el corazón busca eco entre nubes ausentes, recuerda luces que ya se han desvanecido, y pálidos sueños de luz perdida. Sin embargo, en ese silencio hay una semilla oculta, un temblor lunar que aún persiste, susurrando que incluso en la oscuridad más densa, el cielo sabe renacer y volver a brillar.