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Versisognanti

El Hambre del Horizonte

El horizonte, línea muda y solemne,
que el cielo abraza a la tierra cansada,
aparece quieto, promesa perenne,
un límite pintado que nunca falta.
Y sin embargo, bajo el velo de calma,
habita un apetito ancestral.

No de pan ni de agua, su garganta
se traga espacios y luces sin fin,
cada alba que surge, cada palabra
no dicha, toda esperanza que declina.
Sustrae contornos a la montaña más lejana,
succiona el color del mar sin cesar,
y el día que se apaga poco a poco,
es un festín lento que no tiene costo.

Es un hambre silente, sin eco alguno,
un vacío que vive de aparecer,
guardián voraz de todo deseo ciego
que no puede florecer.
Eternamente lleno, eternamente vacío,
continúa devorando nuestra mirada,
dejando solo el pensamiento remoto
de un infinito que no tiene piedad.

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