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Versisognanti

El Eco Silencioso de la Sonrisa

En pátina de plata y tiempo, donde
el fragmento de una edad reposa y vive,
yace la sombra grabada, el rostro que conmueve,
y una curva ligera, que jamás se priva
de una emoción apagada, que ya no mueve
labios a susurrarla en horas juveniles.

No emite aliento, ni sonido agrieta
el cristal tenue que el instante contiene.
Y sin embargo, en la divina quietud,
una ola se propaga y no se excluye,
un eco silencioso que insiste
en vibrar, aunque mudo, y no se evade.

Es la resonancia de un instante vivo,
una alegría suspendida, una armonía oculta,
que el flash capturó, rápido y furtivo,
y ahora, perenne, la memoria ha tatuado.
No es solo un reflejo fugitivo,
sino un alma en aquella imagen encantada.

Así, mientras los años palidecen el color,
y el borde se curva, cansado, o se desmorona,
ese leve resplandor que los sentidos perciben,
de cada mirada nueva aún se revela.
Una onda muda de la cual los corazones beben,
y su calma gozo, en eterno, se sella.

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