El Canto Silencioso del Cristal Naciente
Entre los velos densos de agua inmóvil,
donde el tejido invisible se dibuja,
un átomo al otro dulcemente se inclina,
y en la sombra un canto mudo germina.
Ningún oído humano puede oírlo,
y sin embargo vibra, exiguo, un aliento.
Es geometría que florece sin prisa,
una armonía de ángulos perfectos que despierta.
Cada enlace es acorde, cada cara un estribillo,
en el lento elevarse de un castillo candido.
No tiene timbre de voz, ni eco profundo,
sino resonancia pura, en la esencia que se ahonda.
Es la voz primordial del mineral,
una melodía sin espacio ni intervalo.
Una promesa tallada en la materia opaca,
antes de que el rayo la encuentre y desvele.
Susurra formas, densidad y secretos internos,
a los abismos mudos de mundos eternos.