Ecos de Sueño
El aliento de un pensamiento que se esfuma,
entre grietas del tiempo y polvo fino,
un susurro late, luego se desvanece,
como hojas con el viento, invisible, frágil.
En los laberintos de un recuerdo tenue,
el sueño se disuelve en un soplo de aire,
un eco lejano, que el tiempo tiñe,
dejando rastros de una ilusión perdida.
El corazón late aún, por un instante,
entre sueños rotos y horas que se esfuman,
un deseo que se disuelve en la mañana,
dejando solo el silencio de lo que no es.
Y así en la tarde se pierde el sueño,
como un hilo fino entre los dedos,
solo queda el vacío, el recuerdo,
y el susurro de un tiempo que se marcha.