Eco de los pliegues del tiempo
En el silencio, un susurro roza el límite,
entre los pliegues del eterno se esconde el secreto,
una danza de sombras que roza el ayer,
trazando mil huellas en un espejo agrietado.
Allí, donde el reflejo se vuelve misterio breve,
se desliza ligero como viento de noche secreta,
entre luces de plata y sombras moldeadoras,
se pierde el sentido del tiempo, ligero, difuminado.
Un temblor sutil, danza entre sueño y realidad,
que el corazón escucha sin preguntas ni respuestas,
cada fragmento de luz, un latido de eternidad,
que en el susurro se disuelve, en la mente se descompone.
Y así el reflejo, entre mundos rozados por el misterio,
se mantiene oculto, danzando al ritmo del alma,
un eco que se pierde, un susurro encantado,
que escuchan solo aquellos que saben escuchar.