Cola de memoria
Aroma de la memoria, parte la atmósfera con un pliegue de miel.
Se retuerce, como cola de cometa, en bolsillos vacíos.
Cada bolsillo es un universo apagado, listo para encenderse con perfume.
El soplo lo exprime entre botones y hilos del pasado.
Se envuelve en la palma, dibuja un mapa de luces y polvo.
Los bolsillos quedan vacíos, pero llenos de nombres que no se disuelven.
Cuando el viento calla, queda un rastro en los dedos.
No es dinero, es llama gentil que enciende la esencia.
Y el aroma queda, para guiar el tiempo entre las manos.