Aliento entre las cosas
La habitación retiene el aliento
hasta que una mirada la roza.
Entonces las cosas se animan,
el polvo capta luz.
Una lámpara apagada abre los rincones,
la taza rota recuerda mañanas perdidas.
La llave oxidada susurra puertas
que vivieron sin pedir permiso.
El tejido del sofá vibra, respira,
un aroma a tiempo que no se va.
Cada objeto cuenta una voz
sin palabras, solo en el aliento.
Mira historias que no necesitan palabras.
El aliento se enciende de nuevo en su mirada;
el pasado se narra con un latido suave,
y duerme solo cuando apagas la luz.