Aliento de ciudad
La ciudad no recuerda, respira suavemente,
entre márgenes blancos de un libro nunca abierto.
Cada calle es un suspiro sin nombre,
cada farola guarda una luz que no habla.
Entre páginas blancas corre el tiempo, ligero,
un soplo sin huella, un rastro difuso.
La memoria es una ausencia que la ciudad lleva adentro,
y el blanco se vuelve aliento, quieto como brisa.
El libro queda cerrado, y el aliento en el vacío crece.
La ciudad vive sin pasado, mas sigue viva.
Entre páginas blancas se escucha voz ligera
aliento de ciudad, que no recuerda, pero existe.