El cielo susurra en sueño de seda, entre nubes de polvo, con oro viste sus manos, mientras la tierra duerme bajo un velo de quietud, ojos de luz que guardan preguntas antiguas. El silencio se tiñe con aliento de amor, acunando los deseos de un mundo en sueño, y el cielo, con ojos de polvo y fuego, sigue soñando la tierra en juego eterno.