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Versisognanti

Sabor de cerraduras

El tiempo llega a lamer los dientes de hierro,
un sabor a cobre y viento frío entre las encías de metal.
cuenta de puertas cerradas, de llaves olvidadas,
y de una lengua que no tiene nombre pero recuerda.
Cada rasguño es una palabra no dicha,
un secreto grabado en un mapa borroso de huesos y polvo.
las puertas olvidadas respiran en silencio,
susurrando promesas que nunca tuvieron voz.
El tiempo no abre de inmediato, saborea, duda, deja que el deseo roce el borde.
luego deposita un aliento de viento entre los mecanismos y la memoria.
quien escucha entre los dientes de la cerradura comprende el peso de las despedidas,
y la llave queda solo como una pregunta para el día que se va.

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