En la oscuridad que fluye, un faro despierta, latiendo el ritmo de un corazón oculto, entre nubes de niebla, un sueño ancestral, bailarín solitario, su mirada en movimiento. Su latido guía los muros del tiempo, entre susurros de estrellas y viento sin fronteras, un llamado de piedra, de luz y de historia, que el alba y la noche en eterno custodia.