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Versisognanti

Llave que respira

Dentro de una llave perdida, la memoria respira,
un aliento metálico que retiene sombra.
No se apaga, palpita en la oscuridad del tiempo.
No recuerda qué abre, solo el frío que vibra,
inscripciones minúsculas en la superficie callada.
Cada latido es una puerta sin nombre.
La llave busca puertas invisibles, sin número ni rostro,
corre por pasillos de silencio y aire frío.
El aliento hace temblar una cerradura sin voz.
Quién sabe si abrir es escuchar, no un gesto,
si el tiempo responde al soplo que queda.
La memoria, aunque perdida, sigue respirando en sí misma.

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