El Silencio del Paisaje
Un gigante de roca, un escultor mudo,
no solo con aire y luz teje su trama.
Sino un límite sutil, un secreto espesor,
¿dónde está el canto del viento que se reclama?
El paso del pastor, el silbido del tren,
se disipan, sin oír, en su seno.
Aquí, el eco es una ausencia, voz oculta,
la trama del ruido se vuelve rara, casi negada.
Cada sonido es un brillo, una astilla distorsionada,
que la masa de la montaña, indiferente, lleva
lejos de la percepción, un velo denso extiende,
y al estruendo del mundo una pausa enciende.
Es una paz forzada, un vacío que suena,
el silenciador de la montaña, que cada estrépito entona
a un registro menor, a un silencio más agudo.
Allí donde el clamor del mundo se ha perdido,
se descubre que la ausencia tiene una armonía profunda,
un respiro del cosmos que al silencio responde.