El Peso Súbito del Silencio
El trueno se desvanece, un grito escarlata
que el cielo rasga, y luego traga el ruido.
La furia se apaga, un relámpago contenido,
y deja un vacío donde latía el estruendo.
No es la ausencia lenta, un simple vacío,
sino una entidad oscura que se asienta de pronto.
Un peso súbito, un grave inmóvil,
que envuelve todo, sin una sonrisa.
Tiene gravedad de piedra apenas colocada,
una sombra muda que cada sonido retiene.
Cada fibra escucha su forma velada,
en el denso espacio que se expande y desmaya.