Ir al contenido
Versisognanti

El latido de lo eterno

El susurro pasa dorado,
entre nubes de un sueño perdido,
un tictac revelado al viento,
riola de tiempos dormitados.
Danza ligera entre las brisas,
dejando huellas de la memoria,
un corazón que invita al silencio,
entre los pliegues de un tiempo olvidado.
Las estrellas escuchan su canto,
minuto temblor de eternidad,
una melodía escrita en el vacío,
que roza el alma extraviada.
Y cuando el sueño se disuelve,
queda el aliento de aquel momento,
un susurro que roza la nada,
el ritmo de un corazón olvidado.

Más poemas