El Canto Silencioso de los Cristales
Sobre hilos de hierba, un velo de plata,
sobre vidrios fríos, bordado apagado.
Mil diminutos, fulgurantes cristales,
nacidos del hielo, intervalos sinrales.
Cada punta, un secreto mudo,
un instante corto, jamás oído.
No tienen voz, no tienen susurro,
sin embargo cuentan un mundo de puro
esplendor efímero, asombro blanco.
Es un canto de luz, sin calor,
que habla de formas, de danzas etéreas,
ocultas en cuartos, gélidos y pequeños.
Un himno tácito que el alma capta,
antes de que el sol, benévolo, lo deshaga.
Un murmullo mudo, una fría melodía,
que se esfuma al alba, pura magia.
Y queda en el ojo, un vívido recuerdo,
de un canto de escarcha, sublime acuerdo.