Cielos de Atardecer
En el susurro de un cielo cristalino
se disuelve el tiempo, se esfuma en silencio,
tan ligero que roza lo eterno,
donde la leche se vuelve infinito.
Entre hilos de luz que tiemblan suaves,
el aliento se pierde en el azul,
y cada segundo se vuelve recuerdo,
que en el aire se calma y desvanece.
El cielo se derrite, líquido y blanco,
como un sueño que se abre en la mañana,
dejando el corazón en una Paz sin fin,
dentro del silencio cristalino, eterno.