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Versisognanti

Rasgos en la pared

La pared respira lento, guarda secretos.
Cada arañazo es sílaba oculta del tiempo.
Rastros de agua y polvo leen nombres
del pasado que cuelgan en las paredes.
El lenguaje secreto se forma en cal y sal.
Huellas de manos, de lluvia, de visitas breves.
Un idioma que el enlucido traiciona al mirar.
Y la casa, vieja archivista, calla y escucha.
Las líneas se doblan como dedos en un teclado de sombra.
La pintura escribe versos que nunca terminan.
Cada grieta es palabra que vuelve y se quiebra.
Un soplo de tiempo firma el margen de las salas.
Cuando entro, los muros susurran mi nombre.
Soy la última página de este idioma.
La casa aún habla, lenta y curiosa.
Yo leo el tiempo que deja huellas.

Explicación

El poema se configura como una meditación profunda e íntima sobre el tiempo y la memoria histórica, utilizando el espacio arquitectónico –el muro, la casa– no como mero fondo escenográfico, sino como sujeto activo, casi un organismo viviente. El texto opera a través de una sabia personificación del lugar: el ambiente doméstico se transforma en un archivo sensible, guardián silencioso de todas las experiencias humanas que han sido vividas allí.

El núcleo metafórico central es el muro mismo, descrito como un ser respiratorio (“respira piano”) y conocedor. No es simplemente una barrera física, sino una superficie porosa capaz de absorber, conservar y revelar la historia de manera fragmentada. Esta materialización de la memoria difumina los límites entre la realidad tangible (grafitis, polvo) y la narración inmaterial (secretos, lenguas).

El uso del lenguaje es particularmente estratificado. El tiempo no se representa linealmente, sino como un tejido de signos: el “graffio” se convierte en una “sílaba oculta”; la grieta se eleva a “palabra que vuelve y se quiebra”. El autor nos presenta así un sistema semiótico autóctono, una “lengua secreta” que no obedece a las gramáticas humanas, sino que está dictada por el decadimiento materico. Esta lengua es la acum

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