Rasgos en la pared
La pared respira lento, guarda secretos.
Cada arañazo es sílaba oculta del tiempo.
Rastros de agua y polvo leen nombres
del pasado que cuelgan en las paredes.
El lenguaje secreto se forma en cal y sal.
Huellas de manos, de lluvia, de visitas breves.
Un idioma que el enlucido traiciona al mirar.
Y la casa, vieja archivista, calla y escucha.
Las líneas se doblan como dedos en un teclado de sombra.
La pintura escribe versos que nunca terminan.
Cada grieta es palabra que vuelve y se quiebra.
Un soplo de tiempo firma el margen de las salas.
Cuando entro, los muros susurran mi nombre.
Soy la última página de este idioma.
La casa aún habla, lenta y curiosa.
Yo leo el tiempo que deja huellas.