Luz Sumergida
En el silencio de un mar cristalino,
la luna se espeja sin hacerse escudo,
suspendida en éter, en abrazo astral,
donde lo infinito es rostro desvelado.
Reflejo de plata, caricia de ensueño,
se escapa entre olas de mundo suspendido,
cada rayo un susurro, cada brillo arcano,
en el reflejo eterno, misterio descendido.
Entre encantamientos líquidos de pura transparencia,
se pierde el deseo, se disuelve el dolor,
hasta que el mar llama con dulce paciencia,
la luz oculta, hallando su amor.
Y así, en el silencio de un mar sin fin,
la luna susurra historias de cristal y sueño,
un rostro celeste que nunca se quiebra, jamás declina,
entre las olas de una etérea armonía en encanto.