Jardín de Ecos
Entre los objetos olvidados, la memoria respira
un soplo atraviesa vidrios y cestos de óxido
el tiempo queda inmóvil en un susurro de polvo
la habitación se abre, como jardín de silenciosos brotes
Cada cosa acoge el aliento, cambiando rostro con el tiempo
el reloj calla, y sin embargo siembra horas en pétalos
fragmentos de instantes germinan entre el papel amarillento
una silla se vuelve raíz que retiene la memoria
Una llave abre puertas invisibles a las manos
las fotografías desvanecen y recuperan la luz de una habitación
objetos hablan un lenguaje de recuerdo y ausencias
el pasillo se vuelve avenida de viento que lleva nombres
Así la memoria respira entre los objetos
transformando el tiempo en un jardín de ecos
y quien escucha se encuentra a sí mismo entre polvo y aroma a papel
hasta que el presente florece, sin prisa, entre los recuerdos