El Alma Sin Horas
En el viejo silencio, hay un reloj que está,
Sin manecillas, el tiempo no mide ya.
Un aliento antiguo, invisible allí,
En madera de corazón, sin prisa ni temor.
No marca instantes, ni el alba que asoma,
Sino eco de siglos, profundo y solemne.
Guardián mudo de cada historia natal,
Ve el mundo cambiar, con sabiduría cabal.
No cuenta alegrías, ni lágrimas tan amargas,
Es el latido eterno de un tiempo puro.
Un alma sin fronteras, un silencio a amar,
Su aliento milenario, más allá del futuro.