Ecos de un cielo perdido
En el silencio de aguas lisas y quietas,
un sueño se desvanece, desmoronado y frágil,
como un reflejo que el corazón no alcanza,
entre olas de un cielo sin límite ni pasado.
El tiempo se disuelve en un aliento sutil,
una sonrisa que se esfuma, lejana y desvaída,
dejando rastros de deseos ya perdidos,
suspendidos entre olas y estrellas, eternamente inciertos.
Eco de un sueño, un susurro en la superficie,
que se pierde en el vacío de un amanecer sin fin,
atrapado entre el deseo y la ausencia real,
donde cada reflejo es solo un recuerdo lejano.
Y así se apaga el canto de una ilusión,
entre lo nada y el todo, entre el mar y el cielo,
queda el susurro en un mar sin límite,
de sueños perdidos en la inmensidad del tiempo.