Ecos de Infinito
En el silencio de las bóvedas ocultas,
las estrellas tejen cantos invisibles,
círculos de luz que rozan el corazón,
recuerdos de un pasado que no se rinde.
El océano nocturno es espejo,
recoge sueños y nostalgias dispersas,
cada brindis de luz es un susurro,
un deseo de eternidad que se pierde.
Y así el cielo plácido se incendia,
con un canto mudo, antiguo,
donde cada ramillete de estrellas dibuja
el eco de un yo que se pierde, aún vivo.