Suspiros de Piedra
Un arco de piedra, mudo y severo,
sostiene el camino de un mundo entero.
Con hombros inmensos, en tiempo inmóvil,
observa al agua seguir su curso.
Mas en su corazón, que nadie adivina,
un eco antiguo, un deseo divino.
No la corriente que lento lo baña,
ni la sombra amiga que el sauce esparce,
su anhelo. Sueña cataratas audaces,
ríos impetuosos, corrientes temerosas.
Horizontes ignotos, montes remotos,
donde las aguas bailan entre los vaivenes.
Y en ese sueño sin nunca confín,
su melancolía no tiene fin.
Un gigante inmóvil, eterno guardián,
que a otros mundos su espíritu alabe.
Puente que une mas queda dividido,
con un sueño lejano en su silencio.